Acelerando la mente

“En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”. Cervantes

Esta frase de Cervantes me recuerda la de veces que he estado buscando un dato, una fecha, una frase, una idea, etc oculta entre las miles de palabras de las que se compone un libro.

Me ha hecho recordar cuantas veces me lamenté de no poder leer tan rápido como había visto hacer a un gran número de mis profesores y mentores.

También me ha recordado el momento que decidí dejar de quejarme y aprender lectura rápida.

No fue fácil encontrar el método adecuado para mi, así que empecé leyendo libros de lectura rápida, lectura hiperveloz, fotolectura y un sin fin más de técnicas que no me llevaron a ningún lugar.

Decidí apuntarme a cursos y practicar hasta que fuera capaz de, por lo menos, doblar mi velocidad.

Un día asistí a un curso de fotolectura donde me garantizaban que leería los libros simplemente pasando las hojas. Intuía de entrada que eso no sería posible aunque me apunté con la idea de mejorar mi técnica y doblar mi velocidad.

Al terminar el curso mi velocidad seguía siendo la misma y mi cartera menos pesada.

Me apunté a otro curso donde en la primera hora me garantizaron que llegaría a leer entre 250 a 300 palabras por minuto, ahí si que se consiguió el objetivo del centro, aunque no el mío, ya que yo al entrar leía a 350 palabras por minuto.

Después de estar buscando y probando durante mucho tiempo, una amiga mía me hablo de una persona muy especial en su forma de dar las clases y de enseñar. El profesor, Alex de Cappo, empezaba rompiendo las creencias limitantes sobre lo que podemos o no podemos hacer con la lectura y eso me gustó.

Así que hablé con él y empezamos un grupo de mis alumnos y amigos el primer curso de Speed Reading en Mens Venilia. Y fue alucinante, no solo doblé mi velocidad de lectura sino que pude triplicarla y hasta cuadripicarla.

Todos los que participamos en ese curso y en todos los cursos posteriores que se han impartido en Mens Venilia, hemos doblado como mínimo nuestra velocidad, hemos aprendido a romper nuestras propias barreras y a disfrutar de la lectura desde un periódico, hasta un libro pasando por informes, contratos, etc.

Ahora puedo leer una novela a mi antigua velocidad o puedo leerla en muy poco tiempo. Déjame que te diga un secreto, puedo ir a una librería y leerme un libro entero mientras estoy de pie.

Solo hay un problema con el curso de SpeeReading de Alex de Cappo que no te enseña a leer un libro y volver a dejarlo en la estantería sin comprarlo.

¿Te atreves a potenciar tu cerebro?

Por: Alejandro Cuellar
Director y profesor de Mens Venilia Barcelona

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