3 causas de parálisis

Hay momentos en la vida que por las circunstancias de nuestro entorno, nuestra vida profesional o personal sentimos que nos hemos quedado paralizados, que no avanzamos por mucho esfuerzo que hagamos.

Tenemos la sensación de ahogo, insomnio, agitación mental, ansiedad y sobre todo de peligro. Algo está pasando y no sabemos que es.

Sabemos que tenemos que hacer algo, tomar una dirección pero no sabemos cuál, ¿No te ha ocurrido?

Si te observas en esos momentos y aplicas la sinceridad contigo podrás darte cuenta que son tres las causas de esta parálisis psicológica y emocional:

  • Miedo
  • Creencias
  • Falta de Objetivos

Si estas son las tres únicas causas que te impiden moverte hacia tu futuro y que por la noche cubren tus sueños.

Pero si los observas verás que no tienen más fuerza que la que tus les das.

Te invito a que lo hagas conmigo ahora.

MIEDO

El miedo es una señal de que algo no está funcionando, de que tenemos que tener precaución.

El miedo ha acompañado al hombre desde el inicio de su andadura en el camino de la evolución y lo que en un principio nos servía para protegernos y preservar la especie se ha convertido en un impedimento haciéndonos ver cosas que realmente no existen.

Por ejemplo: ¿Cuantas veces has imaginado que podría pasarte algo terrible si hacías tal o cual cosa? Y pasó?. NO

Nuestra mente nos engaña ante una situación donde deberíamos mantener la calma y, por el contrario, nos muestra o nos hace imaginar un mundo terrible donde vamos a ser los perdedores.

En estos momentos de crisis es cuando más debemos criticar nuestros propios pensamientos.

Imagínate que quieres hacer algo nuevo como cambiar de trabajo, crear tu propia empresa, tener una relación etc. Seguramente tu mente empezará a imaginar que no es buen momento para crear tu empresa, que te vas a hundir, que perderás todo lo que tienes, quedarás en la calle, etc, etc, etc,.

La pregunta que te debes hacer es ¿Es verdad esto que estoy imaginando?. ¿Es verdad que perderé todo lo que tengo? Seguramente la respuesta es NO, así que hazte otra pregunta, ¿Cómo me comporto conmigo y con lo demás? La respuesta que te des seguramente te hará sonreír porque veras tu comportamiento reflejado como un espejo.

Y por último la pregunta que te sacará de este atolladero, ¿Cómo seré sin este comportamiento? Y deja que esta vez tu imaginación poderosa haga el resto.

Permítete disfrutar de todo lo que puedes hacer y conseguir y para eso solo te quedan dos pasos, pero esos te los contamos en la próxima Newslewtter.

Un saludo,
Alejandro Cuellar

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