Aprender

– Maestro, quiero ser el mejor del país. ¿Cuánto tiempo me va a costar?

–  Diez años -le contestó el maestro.

–  ¿Y si trabajo duro día y noche?- replicó el alumno -Tengo prisa.

–  Veinte -Contestó el maestro.

Este cuento Zen nos indica las prisas para aprender y refleja muy bien lo que están viviendo los alumnos de PNL del intensivo de Julio en Mens Venilia.

Acaban de empezar y a pesar de que han estado practicando durante todo el día varios ejercicios, ya quieren ver transformaciones profundas en ellos mismos y en sus futuros clientes.

Las prisas en el aprendizaje nos van a llevar a cometer errores de percepción y enlentecer el aprendizaje.

En mis cursos de PNL y de Coaching les enseño un dicho que mi abuela decía: “Vísteme despacio que tengo prisa”.

Una de las mayores dificultades que tenemos a la hora de la comunicación es que leemos el pensamiento de nuestro interlocutor y al formularle las preguntas, antes de contestarlas, nosotros le decimos las respuestas. Las respuestas, que por supuesto, queremos que nos contesten.

Al observar a los alumnos en los ejercicios, las correcciones más comunes son el dejar el tiempo para que el cliente pueda elaborar sus propias respuestas y expresar libremente sus emociones.

Exactamente igual que cuando estoy ante un proceso incompany de Coaching o PNL.

Siempre comento que la diferencia entre una gerencia y un Coaching es “SU”, la gerencia hace SUgerencias y el Coaching hace SUS preguntas abiertas y poderosas.

En Occidente nos educan, en la mayoría de las veces, para que hagamos cosas y a forzar los hechos, incluso a criticar el aprendizaje antes de haberlo probado y entonces nos quejamos de que nos cuesta mucho aprender y sobre todo memorizar.

Y no se trata de memorizar, se trata de aprender. En mis cursos siempre les digo a mis alumnos que pongan inmediatamente en práctica lo aprendido, que no esperen a que ocurran las circunstancias y a que el Universo se confabule para que todo sea propicio para empezar a practicar.

Déjame que te haga una pregunta que les hago a mis alumnos: “¿Quieres saber de teoría a que sabe el chocolate o quieres probarlo?”

La práctica y constancia valen más que mil teorías.

Fíjate en el emblema de Mens Venilia: Aprende a Aprender

Alejandro Cuellar
Coach Internacional
Director de Mens Venilia

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