No es cosa de niños…

En mi consulta recibo, cada vez con más frecuencia, a muchos jóvenes que de niños sufrieron acoso escolar durante un largo periodo de tiempo. Durante este tiempo, estos jóvenes no recibieron ningún tipo de ayuda, ya fuere por la inactividad de padres y profesores para solucionar el problema, ya fuere porque el escolar calló su constante agresión.

Vino a verme una joven de 23 años, que tenía mucho complejo de inferioridad pues  en la edad escolar se burlaban de ella porque llevaba aparatos, y no hablaba correctamente. En la actualidad, ya no lleva aparatos y después de varias sesiones de logopedia habla perfectamente. Pero, no obstante, cuando vino a verme en la consulta el tiempo no había pasado para ella y seguía sufriendo la misma ansiedad que sentía en la edad escolar: no se encontraba bien ni con su cuerpo, ni con su persona, se sentía ridícula y como estas sensaciones las tenía tan interiorizadas, tenía tendencia a caerse y a ser torpe. Sus niveles de autoestima estaban muy bajos y le costaba muchísimo relacionarse con los demás, se sentía diferente e inferior. Han hecho faltas varias sesiones para que empezara a verse como ella es realmente, a quererse y a no tener ansiedad.

Otra joven de 19 años que ahora está en la Universidad,  durante un largo periodo de tres años, estudiando la ESO, padeció bullying pues la llamaban constantemente « gorda ». Al principio de conocerla, no estaba a gusto con su cuerpo, se rechazaba a si misma, tenía un bajo nivel de autoestima, y como ella decía « el acoso que me hicieron me ha marcado mi vida , yo he cambiado a partir de ahí, no me siento feliz y no veo como algún día lo podré ser.. » Después de varias sesiones empezó a aceptarse a si misma y a ver la vida de otra manera, más positiva.

Actualmente recibo en la consulta a un joven de 14 años que vino a verme inicialmente por un problema de déficit de atención. No obstante, después de varias sesiones me percaté que hace un año y medio que está sufriendo bulling. Es un joven que tiene un bajo rendimiento escolar desde hace unos meses, que ha dejado de salir, y que va a la escuela en modo de alerta y con un alto nivel de ansiedad. Él me explica que no se siente nada seguro. La consecuencia de todo ello es que no puede concentrarse para estudiar, que ha perdido la confianza en si mismo, que se pregunta porque le pasa a él y que es lo que hace mal…se siente perdido y sin recursos. Nadie le había dado la importancia necesaria al acoso escolar que estaba sufriendo este joven.

Casi un 6% de los escolares españoles, han vivido en sus propias carnes el fenómeno conocido como “Bullying”, que se produce cuando uno a varios de los escolares utilizando el poder de que disponen, acosan de forma repetida y constate a uno o varios de sus compañeros pasando estos últimos a ser verdaderas víctimas.

Según indican las estadísticas realizadas en los últimos años:

  • El 90% de los escolares, han sido testigos de una conducta de este tipo en su entorno.
  • El 30% de los escolares, han participado en alguna ocasión en este tipo de conductas, ya sea como víctimas o como agresores.
  • Entre el 25 y el 30% de los estudiantes de primer ciclo de ESO afirman haber sido víctimas alguna vez de este tipo de agresiones.
  • El 5,6% es actor de una intimidación sistemática.
  • El 34,6% de los alumnos reconoce que no pedirían consejo a sus profesores en caso de encontrarse en una situación de violencia.
  • Sólo 1 de cada 3 escolares que lo sufren son capaces de denunciarlo (33%).
  • El 37% cree que no devolver los golpes les convierte en cobardes.

Estas cifras nos demuestran que tenemos que tomar muy seriamente el acoso escolar pues ocurre más de lo que podemos imaginar y sus consecuencias son muy graves.

DEFINICIÓN

El acoso escolar (también conocido -como por su término inglés- bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares que se da de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El tipo de violencia dominante, según las estadísticas, es el emocional que se produce mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares y ahora también por las redes sociales.

Muchas veces el acoso escolar se sufre en la adolescencia, una etapa especialmente compleja en la que se está formando la personalidad, y que puede llegar a traumatizar para toda la vida.

Las consecuencias son graves : evidente baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad o pensamientos suicidas. También se suman a esta lista, la pérdida de interés por  los estudios, lo que puede desencadenar una situación de fracaso escolar, así como la aparición de trastornos fóbicos de difícil resolución.


¿CUALES SON LAS SEÑALES ?

En muchas ocasiones cuando los niños están sufriendo de bulling no lo dicen por vergüenza, miedo, culpabilidad  e incluso  a veces no son ni conscientes de ello.

Debemos nosotros como padres y educadores, estar atentos a las actitudes de nuestros hijos, si tienen un cambio repentino de comportamiento, si dejan de querer ir a la escuela o si encuentra siempre excusas para no ir a la escuela, si ya no habla de sus amigos, si sus resultados han bajado….

En el apartado físico, estas víctimas suelen somatizar en su cuerpo el problema, presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, en el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, así como llanto constante (ello no quiere decir que todos los niños que presenten este cuadro estén sufriendo un acoso escolar). Es en el momento que percibimos algún cambio, que nos tenemos que poner en alerta, hablar con él, con los profesores, con sus amigos para saber que le pasa exactamente y poder ayudarlo. Cuanto antes se diagnostique el acoso escolar, más rápidamente se podrá ayudar al joven.

Es muy importante no tomarlo a la ligera, es un problema grave y tenemos que tomar todos consciencia, pues de ello depende el bienestar de nuestros hijos.

Artículo cedido por gentileza de Laura Sala Godia, Psicóloga y Coach 

 

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