leer rápido

¿Cómo ser hábil en la lectura?

Leer rápido es una habilidad y las habilidades se adquieren y se entrenan, no se «aprenden». Leer a 2400 palabra por minuto (ppm) parece a priori una cosa “mágica”, pero no es más que una habilidad. En los cursos que imparto muchas personas se “llevan” puesta una velocidad de 1200ppm y la amplia mayoría un mínimo de 840ppm, solo en dos días. Intensos, eso sí. ¿Por qué?, porque superar la barrera de la “subvocalización” (necesidad de vocalizar cada palabra internamente y que nos impide leer más rápido) se rompe como una HABILIDAD. 

El ejemplo que evidencia esta tesis es «Ir en Bicicleta»; No hay un solo libro llamado «Aprenda a ir en bicicleta en 3 semanas«. Entonces un lector puede estar tentado a pensar que «Conducir» (un coche) también es una habilidad y sí que se aprende, y sí que es una habilidad, pero es falso que se “aprenda a conducir” lo que se «aprende» es el conjunto de normas que debemos seguir en la ejecución de nuestra habilidad, y la habilidad se adquiere sentado delante de un volante. ¿Y cómo se desarrolla una habilidad?: ENTRENANDO.

La lectura (igual que el símil de la conducción) es un proceso complejo donde intervienen muchas zonas del cerebro (que es el sitio donde tiene lugar la lectura), pero también intervienen nuestras extremidades (sujetar libro, pasar hojas), nuestros ojos (desplazamientos, barridos, movimientos sacádicos), nuestra boca (subvocalizaciones), etc., por ello el proceso de entrenamiento de la lectura requiere entrenar de cada uno de los procesos que participan: Memoria, Movimientos físicos y oculares, Concentración, Comprensión y sobre todo  percepción. 

Podemos pensar en este proceso como el ciclo de desarrollo de un boxeador. El primer día una persona que quiere boxear se encuentra con un entrenador (muy importante esta figura, equivalente en cierta forma a las maestras y maestros que “nos enseñaron” a leer), y el entrenador asigna unos ejercicios (la “pera”, por ejemplo) según lo que el entrenador considera que el pupilo/a debe potenciar. Y es obvio que ser un experto en “la pera” no te hará un buen boxeador, pero “no ser experto en la pera”, seguro que te hace “inferior”. 

En el caso del símil anterior (boxeo) no se debe pensar que en la lectura estamos compitiendo contra algo o alguien. Ni siquiera contra nosotros mismos. Una habilidad se aprende con eficiencia y placer cuando no tiene un objetivo concreto.

Si nos dijeran que debemos aprender a ir en bici “para” luego ir hasta la ciudad de al lado donde nos espera un futuro prometedor y lleno de riquezas, sería muy difícil aprender, ya que las habilidades se aprenden en auto-satisfacción. No quiero decir que la petición “aprende malabares para mañana por la tarde, porque harás un casting para el Circ de Soleil” no sea posible, pero no me negareis que es muy improbable de cumplir. Sin embargo, sin un “para”, o sin un “por qué”, aprendemos las cosas más fantásticas y maravillosas como ir en bicicleta o descifrar códigos impresos.

Alex De Capo.

Porfesor de Lectura Rápida en Mens Venilia

 

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