DESCUBRIENDO LA REFLEXOLOGÍA HOLÍSTICA

Sue me llama desesperada, tiene un dolor en los pies y en las piernas que no puede soportar. Me pide si puedo atenderla hoy mismo, afortunadamente nuestras agendas nos lo permiten.

Sue es una mujer de 40 años, casada y con dos preciosas hijas de 3 y 7 años. Trabaja de administrativa 8 horas diarias en jornada intensiva, al salir del trabajo se ocupa de sus hijas, la casa y su marido, el cual trabaja todo el día, además, se preocupa por no  atender más a su madre enferma a la que atiende todo lo que puede.

Sue es una mujer aparentemente alegre, sonríe todo el tiempo, hablando reconoce sentirse muy triste, parece despreocupada, intenta quitarle importancia a todo lo que cuenta, esto en sí mismo no es un error si uno es consciente de en qué manera afecta en su cuerpo ya que en su caso tenía una forma de negación externa que no interna que le provocaba tensión en todo su cuerpo, y resolutiva, gran capacidad que tiene y cierto es que le ayuda mucho. A medida que me va contando su historia observo gestos, miradas y el lenguaje de su cuerpo me muestra a una mujer cansada, agotada más bien, nerviosa, excesivamente preocupada, con un acentuado sentido de la responsabilidad que llega a abrumarle. Tiene estreñimiento, dolor de espalda, piernas y pies, se va a dormir agotada y al levantarse tiene la sensación de no haber descansado.

En nuestra primera sesión me dedico a relajar y destensar todo su cuerpo a través de los pies. Estos me indican todo el tiempo una sobrecarga difícil de llevar, exigencia y dureza. Siento que sus pies y por lo tanto todo su organismo, todo su ser, reclama cariño, amor.

Primero está  tensa, sucede a menudo, es su primera sesión y no nos conocemos apenas, pero rápidamente percibo que sus pies y toda ella se va relajando, facilitando el trabajo con una actitud de apertura y agradecimiento por atender las demandas de su cuerpo. Al terminar la sesión dice: “ Uau…! Me siento como si me hubieras dado un masaje en todo el cuerpo, estoy muy relajada… con sensación de pesadez en todo mi cuerpo, como después de  un masaje, que te sientes magullada, pues así me siento”.  Y con esta misma sensación estuvo las siguientes aproximadamente 48h menguando gradualmente la sensación de pesadez, manteniéndose la sensación de relajación y calma. Lloró y mucho y esas lágrimas le permitieron descargar gran parte del peso que soportaba su cuerpo.

En la segunda sesión, muy dispuesta y con muchas ganas, hablamos de cómo se relaciona en su día a día, su dificultad para disfrutar de las cosas pues según ella: “hay tanto por hacer!” Centro el tratamiento en relajar mucho, sistema nervioso y endocrino, depurar, sistemas digestivo, urinario y linfático y a trabajar la estructura de su cuerpo, sistema osteo-muscular.  Me llamó al día siguiente sólo para decirme: “Que bien he dormido… No puedes imaginarte cuánto tiempo hacía que no dormía así…!”

Y así, sesión tras sesión fuimos trabajando todo lo que su cuerpo iba mostrando. El dolor de espalda, fue menguando hasta no dejar rastro, su sistema digestivo se fue regulando desapareciendo el  estreñimiento,  su cuerpo está ligero y sin dolor en general y disfruta de un sueño reparador que le permite disfrutar del día a día. Cierto es que hubieron algunos momentos durante el tratamiento en que se expresaron  crisis curativas y es bueno que  así sea, es una respuesta de su cuerpo a la reflexología podal, y el modo de que nada de lo que hace daño se quede dentro y así, poco a poco, recuperar la salud, bienestar y calidad de vida que todos merecemos.

Sue paralelamente al tratamiento a través de la Reflexología Podal, hizo algunos pequeños cambios en su alimentación, puso especial atención en atender sus actitudes frente a su día a día, sanando, positivizando, relativizando y volviendo a disfrutar  poco a poco de todo lo que se le presenta en su vida, desde la más pequeña cosa a la más grande. Las emociones y sentimientos positivos generan dopamina, oxitocina y otros neurotransmisores que además de darnos un sentimiento de felicidad refuerzan nuestro sistema inmunológico y nos previenen de enfermedades.

A través de la Reflexología Podal, contribuimos a regular todo el cuerpo de manera que funcione correctamente como es su naturaleza, importante es también poner atención en cuáles son nuestras actitudes y comportamientos tóxicos y modificarlos, de este modo gozaremos de una vida digna, alegre y de buena calidad.

Sí, esta historia tiene una evolución feliz, como tantas otras que os puedo contar e iré haciendo en otras ocasiones. Os invito a mi próximo curso de Reflexología Podal Holística que impartiré en Men Venilia.

Gracias!

Maria Solsona.

Naturópata especializada en Reflexología Podal Holística.

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