Entrenamiento veloz

Pocas cosas han hecho avanzar a la humanidad como la invención de la escritura y por supuesto la lectura. Todos los avances, todas las ideas, pensamientos, descubrimientos, se transmitieron y acumularon gracias a la escritura y la lectura. Eso nos permitió continuar el trabajo de otros, desarrollar las ideas de otros y dar a conocer las nuestras.

Hay noticias de prodigios de la lectura en diferentes épocas de la historia, pero eran considerados “anomalías” o atracciones. No es hasta mediados del año pasado cuando Evelyn Woods, convencida de que cualquiera podía leer rápido, implanta en su escuela un sistema de enseñanza de la lectura (Reading Dinamics) que ha evolucionado hasta el actual sistema perceptual.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y ahora la tecnología pone al alcance de todos un modelo de lectura, el RSVP (Rapid Serial Visual Presentation) que nos permite fijar las palabras a una velocidad predeterminada, mostrando palabra a palabra, en el caso de Spritz  y “titilando” (blinking) series de palabras para marcar el recorrido de la fijación en el caso de Spreed.

El proceso de fijación, o “fijación” sin más, es el proceso de “mirar” una palabra y permanecer sobre ella (el tiempo que miramos cada una de las palabras), y normalmente va acompañado de la subvocalización (ya hablé sobre ello en otro artículo)

Estas aplicaciones  son un excelente método de “entrenamiento”, ya que se puede configurar la velocidad de presentación de series o de palabras y permite que nuestro cerebro se entrene en el reconocimiento insonoro de las palabras como símbolos. Lamentablemente no puede sustituir a la lectura rápida secuencial ya que la memoria de trabajo se reduce al mínimo. El hecho de ver una palabra y después otra y después otra no nos permite relacionar el contexto.

Cuando leemos, no leemos solo las palabras, sino que también leemos la forma. Nuestro cerebro automáticamente clasifica lo que acabo de leer a partir de la “forma” gráfica y el orden de los párrafos como visión global de lo leído.

Otra ineficiencia como proceso de lectura es que no permite variar cinéticamente la lectura en función del pensamiento. Cuando leemos, no solo leemos, sino que necesitamos un pequeño espacio de tiempo para pensar y ese espacio es muy variable ya que depende de nuestra experiencia y/o conocimientos previos en la materia sobre la que trate la lectura, depende de nuestro estado de ánimo, etc. También varía de frase a frase, párrafo a párrafo, varía según la función literaria del fragmento leído (una noticia en un diario como prólogo suele requerir menos tiempo de reflexión que la lectura del libro en sí que presenta la idea, etc.)

Pero para resumir, recomiendo encarecidamente el uso intensivo de esas aplicaciones ya que constituyen una herramienta de ENTRENAMIENTO de velocidad y focalización (fijación) invaluable que nos ayuda mucho sobre todo al comienzo de nuestro viaje por la lectura rápida.

Alex De Capo

Dramaturgo y profesor de Speed Reading

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