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Los lazos que unen mediante la palabra

Hoy día vivimos en un mundo globalizado donde la comunicación es vital vayas donde vayas. Para poder expresarnos y conectar con la sociedad, es vital que sepamos hablar en público, tanto si es numeroso o a una sola persona.

Nuestras ideas, habilidades y capacidades se quedan muy cortas si no somos capaces de compartirlas con los demás. Llega el momento en el que les quieres sacar provecho y, por ello, decides enseñarlas a alguien más para dejar tu huella al mundo y conseguir muchas más cosas. Y es que el arte de explicar mediante la palabra cualquier conocimiento que uno tiene es complicado: no todo el mundo se cree capaz de hacerlo, y ahí está el problema.

Desde pequeños estamos influenciados por este tipo de comunicación. Recuerda cuando tus profesores te explicaban los colores, los números o las letras de forma que tú y tus compañeros lo comprendíais. Esto nos sirve como ejemplo de cómo debe ser ese tipo de comunicación: clara, entendible y memorable.

Llega el día en el que hemos de hacer una presentación de un producto o servicio en nuestro trabajo y nos damos cuenta de que no es tan sencillo como parece. Puede que, después de una noche en vela, la hayas finiquitado… No obstante, el día siguiente, al exponerla, tu público bosteza, te miran con ojos aborrecidos y sientes como el rubor se extiende por tu cara. Algo va mal, y es que rara vez nos enseñan a hablar frente a otras personas.

La emoción, la seguridad y la confianza: tres partes fundamentales en un proceso comunicativo

La emoción es la que convierte una presentación aburrida en una interesante y memorable. Está demostrado que el mejor aprendizaje es aquel que contiene emociones. Para lograr hablar a tu público y llegar a sus corazones es importante que haya un nexo, un lazo entre ellos y tú, y eso se crea mediante la palabra que llega a alguna parte: aquella que es emotiva. Las palabras solas son invisibles, son las emociones las que le dan brillo y color.

La seguridad y la confianza nos permiten comunicar de forma inconsciente al público que todo va bien y que sabemos que lo que vamos a decir va a ser clave para sus vidas. Sin ellas, el público pensará que no eres digno de ocupar su tiempo.

Seguramente te estarás preguntando cómo ganar estas tres cosas, y la respuesta es sencilla: rompiendo todos aquellos límites que te impiden expresarte en público. Si observas a grandes oradores, te darás cuenta de que sin esas conferencias ellos no habrían llegado a ser conocidos.

¿No crees que ya va siendo hora de aprovechar tus ideas y compartirlas?

Marc Santamaria

Alumno de PNL MVIG Barcelona

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