¿Quiero un hijo fuerte o débil?

Si la respuesta a esa pregunta es un hijo fuerte, este artículo te interesa… Los padres y educadores nos preocupamos mucho de que nuestros hijos o alumnos tengan muchos conocimientos… Cuánto más listos mejor y a menudo se establece una especie de competición entre padres para demostrar que su hijo es el más listo y el que saca mejores notas…

No obstante, actualmente, se sabe que el componente cognitivo de la inteligencia sólo representa un 20% frente al conjunto de la inteligencia emocional; así pues dicho de otro modo, los conocimientos sólo representa una pequeña parte de la inteligencia. Además, tener buenas notas no significa necesariamente triunfar en el futuro.

Cada vez más, saber identificar y gestionar las emociones, así como enseñar a nuestros hijos o alumnos a hacerlo, tiene más importancia para desenvolverse con éxito en la sociedad actual. Interactuar con el mundo de manera empática, receptiva y adecuada se hace imprescindible hoy en día; es lo que en psicología llamamos tener inteligencia emocional.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA QUÉ MI HIJO TENGA INTELIGENTE EMOCIONAL?

1- Dejar que el niño exprese las emociones en lugar de reprimirlas: El adulto debe ayudar al niño a poner palabras aquello que está sintiendo; es decir, en lugar de decirle: «No está bien enfadarse» o «Eso no se hace» o «Los niños no lloran, debes ser valiente». Sería mejor decirle: «entiendo que esto que ha ocurrido no es lo que esperabas así que estás enfadado» o «Es normal que estés triste, cuando echamos de menos a alguien, las personas estamos triste».

2- Dejar que aprenda de sus propios errores

3- Cuando pida lo que necesita o exprese una emoción de una forma adecuada, es importante valorarlo.

4- Elogiar los comportamientos positivos mostrados (por ejemplo: cuando supo escuchar a alguien y comunicarse de una forma asertiva)

5- Fomentar la tolerancia hacia otros niños que son diferentes o que tienen diferentes opiniones a la suya.

6- Enseñarle a pensar por sí mismo: A encontrar por sí mismos la solución en lugar de decir “haz esto” o “no hagas aquello”

7- Diferenciar entre comportamiento (que hago) e identidad (quién soy): No es lo mismo cuando yo le digo a alguien «eres malo» que «estoy enfadada porque te has portado mal»

 Gloria Farran,

Pscicóloga y profesora en Mens Venilia Barcelona.

Compartir


616 75 60 73 / SOLICITA INFORMACIÓN