Un hijo a la carta

A menudo, oigo a los padres quejarse sobre sus hijos como son y rara vez están contentos… Le gustarían que hablaran idiomas, que fueran listos, buenos estudiantes, sociables, deportistas, que se les diera bien la música, que no molestarán y si encima son guapos mucho mejor!!… En resumen, quieren el chico/la chica perfectos.

El otro día a terapia, me vino la madre de un chico que se llama Marc. Marc tiene 13 años. Ha suspendido casi todas las asignaturas. La madre está desesperada porque no sabe qué hacer con su hijo. Según ella, nada le motiva y nada se le da especialmente bien. Le pregunto ¿Nada? Bueno… Lo único que parece gustarle y que se le da bien es actuar aunque claro; añade ella, de eso no se puede vivir.

Los padres suelen decirme que quieren lo mejor para sus hijos y a veces me pregunto… ¿Lo mejor para quién para el hijo o para ellos? ¿No será que a veces pretendemos que nuestros hijos realicen todos aquellos sueños o deseos que no pudimos cumplir? ¿Le han preguntado a su hijo que es lo que le gusta realmente? o ¿Qué le hace feliz?.

Raquel siempre había querido ser psiquiatra. Cuando estaba en último año de Bachillerato y a pesar de tener unas notas brillantes; el profesor de química le suspendió la asignatura. Él pensaba que podía sacar mejor nota y aunque el examen lo había aprobado, le bajo la nota a un 4 y luego es por tú bien… Sé que lo puedes hacer mejor!! No contento con eso convenció a los padres que para ser psiquiatra eran necesario muchos años estudiando para terminar en la cola del paro. Según él, era mejor que se dedicará a otra cosa con más futuro… Como por ejemplo… Ingeniería o Económicas.

Raquel repitió curso y un poco obligada por sus padres estudió Ingeniería aunque a menudo se pregunta qué hubiera pasado si hubiera estudiado psiquiatría y en su mirada siempre hay un cierto halo de tristeza.

Se ha preguntado alguna vez como padre… ¿Dónde pone el énfasis cuando se trata de su hijo/a… En potenciar sus cualidades o en señalarle sus defectos? ¿En que encuentre su camino o en que haga el que usted desea para él?

En la vida, tenemos 2 opciones y siempre podemos escoger… Como padre podemos elegir potenciar sus cualidades o señalarle sus defectos (o aquellas cualidades que no tiene).

Cada vez que su hijo no hace algo bien, puede pensar que lo hace a propósito o puede pensar que para aprender hay que equivocarse; y qué él tiene que descubrir su propio camino.

A veces, sobre todo los adolescentes andan perdidos y no saben exactamente para que sirven y es bueno que el adulto le ayude a qué encuentren su misión en la vida y para ello tiene que hacerlo libre de juicios… Se imaginan ¿Qué hubiera sido de Picasso si le hubieran obligado a terminar los estudios y a olvidarse de pintar? o ¿Qué hubiera pasado con Einstein, si tal y como cuenta en su biografía, sus padres hubieran hecho caso de los médicos que decían que era «retrasado» porqué con 3 años aún no hablaba? O si sus padres o él se hubieran dejado llevar por profesor que le dijo a Einstein que «Nunca haría nada en la vida»?

Mario es un chico diagnosticado de Trastorno de Déficit de Atención por un psiquiatra. Los padres están desesperados porque no pueden con él. Ha suspendido todas las asignaturas. En el colegio, un día que se enfado con un compañero, le tiró una silla a la cabeza que no le golpeó de milagro… Le han expulsado 3 días del colegio.

En la primera sesión, le pregunté que le gustaba y que se le daba bien… Me miró asombrado y contestó que nadie se lo había preguntado nunca… Me dijo que le encantaba hacer petardos… Empezamos hablar de como los hacía y le pedí que a la próxima sesión me trajera uno. A la semana siguiente, me llevó uno de muestra que «explotamos» en la calle. Era una de esas fuentes de colores; muy bonita… Poco después, me llamó para decirme que iba a estudiar un Ciclo Formativo de Grado Medio de Química y que se iba a especializar en Pirotecnia. El trimestre siguiente aprobó todas las asignaturas y su comportamiento había dado un giro de 180º. Por fin, había descubierto para qué servía.

Como padre/madre puedo decirle a mi hijo todo aquello que NO quiero que haga e incluso castigarlo; o por el contrario, le puedo decir qué es exactamente lo que SI QUIERO QUE HAGA y REFORZARLO CON ELOGIOS, FELICITACIONES… cuando lo haga. Valorarle aquello que hace bien siempre es sinónimo de que esa conducta se vuelva a repetir.

Todo en la vida es una cuestión de elección. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. No sólo eliges cómo reaccionar ante cada situación sino también como la gente de tu alrededor influye en tu estado ánimo. Cada día, decidimos como queremos vivir. Al final, la elección siempre es de cada uno.

Artículo escrito por gentileza de : Glòria Farrán, Profesora de Mens Venilia Barcelona

 

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